domingo, 23 de agosto de 2009

Reencuentro

Esa sola frase en el auricular del celular, alcanzo a humedecer mi imaginación, no disponíamos de mucho tiempo, pero seguro en una hora podían surgirnos muchos planes.

Cuando toque el timbre de tu casa, el reloj ya marcaba más de las seis, me conduje al baño a humedecer un poco mi cara, tocaste la puerta, y te dije esta abierto, en ese momento giraste la chapa y dejaste en el piso un regalo para mí…

Tu imaginación también estaba mojada ya, tus ganas no podía permitirte más que pensar que esa tarde sería tuya.

Salí y te vi sentado en el sofá, tu cara me enseñaba lujuria y desesperación por ver mi cuerpo desnudo. Me lance sobre ti y comencé a besarte con pasión y ternura a la vez.

Los besos se hicieron cada vez mas apasionados, tu hurgabas mis tetas debajo de la blusa y mis pezones se hincharon al instante, mientras que yo sentía en mi abdomen tu verga muy dura, me arrancaste la blusa y desabrochaste mi sostén, entonces tu boca se dirigió a mis pechos, los devoraste como si fuera a ser la ultima vez, tu saliva humedeciéndolos, solo conseguía humedecer mi entrepierna.

Baje tus pantalones, y tus bóxers, para encontrarme con tu erección perfectamente grande, te acaricie con prisa. Deje de besarte… la boca, y baje hasta tu miembro, lo devore suavemente, viéndote de vez en vez con la cara de zorrita que te encanta cuando meto hasta el fondo de mi boca tu verga dura.

Cuando el calor nos recorría por completo, me aventaste al sofá, con tanta fuerza, que me mojaste más, sin avisos, tu boca se instalo en mi entrepierna, y bebiste mis jugos con tanta sed, que arrancaste gritos de placer.

Cuando estaba a punto del orgasmo, me ordenaste que me empinara, y yo obediente como siempre, lo hice, entonces sujetaste fuertemente mis nalgas y de un solo golpe me penetraste, la sensación fue indescriptible, me fascina sentir como te mueves en mi interior, con tu pene entrando y saliendo de mi vagina, me pusiste al borde del orgasmo, y tu también estabas a punto de venirte.

Entonces, saliste te acostaste, y me ordenaste: móntame. Mi carita de puta se ilumino, y abriendo mis piernas, y con mi mano guiando tu pene, te hice entrar.

Nuestros cuerpos se acoplan tan bien, mis caderas bailaban encima de ti, y con movimientos rítmicos, como el vaivén de las olas, te hice llegar, me avísate que estabas viniéndote, y yo podía sentir tu semen escurriendo en mis entrañas, justo cuando tus contracciones se hicieron más fuertes, yo también alcance el orgasmo, mis gritos retumbaron por toda la habitación, nuestros cuerpos estaban empapados, y nuestra hora se nos había acabado.

1 comentario:

  1. Estas deliciosamente bella y me fascina que seas tan sutilmente ardiente.

    Tu voz se derritió al mismo tiempo que la miel salió de tu entrepierna cuando te enteraste de que no habría nadie en casa.

    No te puedo negar que cuando dijiste que venías para aca a "comer" provocó una enorme erección en mi. Me urgías y de repente, sin planearno, nos entregamos.

    Te Amo

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